MISA DE TOMA DE POSESIÓN DE UN OBISPO
Domingo III de adviento «Gaudete»
Ornamentos Rosados
RITOS INICIALES
CANTO DE ENTRADA
Reunido el pueblo, el arzobispo se dirige al altar con los ministros y nuevo obispo, durante el canto de entrada.
SALUDO
Una vez finalizado el canto de entrada, el arzobispo y los fieles, todos de pie, hacen la señal de la cruz, mientras el arzobispo, de cara al pueblo, dice:
Pres.: En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
℟.: Amén.
Luego, el arzobispo, abriendo los brazos, saluda al pueblo:
Pres.: La paz Señor esté con todos vosotros.
℟.: Y con tu espíritu.
Luego, el arzobispo pasa a leer la carta de nombramiento:
Pres.: Al apreciado hermano Javier Demetrio Fernández, nombrado obispo auxiliar de Habbo Hotel Español,
Salud y Bendición.
Es justo y bueno siempre y en todo servir a Dios y darle el culto debido. Sin duda, a lo largo del tiempo, la historia de la fe cristiana testifica esta verdad: que la Iglesia, en conjunto con el orden de los obispos y los presbíteros, da honor al Dios bueno y supremo con los ritos sagrados.
Para que esta misión no se interrumpa en la comunidad de Habbo Hotel Español, a causa de la escasez de clérigos, nos hemos apresurado a designar un nuevo pastor. Por esta razón, hemos pensado en ti, estimado hermano, que ya tienes experiencia en el ministerio episcopal y nos pareces la persona adecuada para asumir el nuevo encargo.
Por lo tanto, después de haber sopesado el parecer de la comunidad y dispensado del vínculo con toda sede anterior, con la plenitud de nuestra potestad apostólica y diocesana, te nombramos obispo auxiliar de Habbo Hotel Español, habiendo concedido todos los derechos e impuesto todas las obligaciones que corresponden a este oficio, de acuerdo con el Código de Derecho Canónico.
Por tanto, deberás procurar que este documento sea conocido por el clero y el pueblo de esta Iglesia, a quienes con fuerza invitamos al aprecio, a la estima y la colaboración activa con el nuevo pastor.
Desde ahora, te encomendamos, estimado hermano, a la intercesión de la Inmaculada Concepción de la Bienaventurada Virgen María. Te exhortamos que, en el servicio ministerial, acompañes a todos los presbíteros y a los fieles cristianos.
A ti confiamos, con un corazón de padre, de manera que vuestra archidiócesis, con tu recta colaboración y obediencia al arzobispo, avance y crezca de manera sana y favorable.
Dado en Habbo Hotel Español, el día décimo primero, del mes de noviembre, del año del Señor dos mil veinticuatro, segundo de nuestro ministerio episcopal.
El nuevo obispo cambia de sede con el arzobispo, de aquí en adelante celebrará el nuevo obispo
ORACIÓN COLECTA
con las manos juntas, el obispo dice:
Pres.: Oremos.
Y todos rezan con el sacerdote, durante un rato, en silencio. Luego el sacerdote, con los brazos abiertos, dice la oración colecta:
Dios y Padre nuestro, que acompañas bondadosamente a tu pueblo en la fiel espera del nacimiento de tu Hijo, concédenos festejar con alegría su venida y alcanzar el gozo que nos da su salvación. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.
℟.: Amén.
LITURGIA DE LA PALABRA
PRIMERA LECTURA
(Sofonías 3, 14-18a )
Eres la alegría del Señor.
Lector: Lectura de la profecía de Sofonías
¡Grita de alegría, hija de Sión! ¡Aclama, Israel! ¡Alégrate y regocíjate de todo corazón, hija de Jerusalén!
El Señor ha retirado las sentencias que pesaban sobre ti y ha expulsado a tus enemigos. El Rey de Israel, el Señor, está en medio de ti: ya no temerás ningún mal.
Aquel día, se dirá a Jerusalén: ¡No temas, Sión, que no desfallezcan tus manos! ¡El Señor, tu Dios, está en medio de ti, es un guerrero victorioso!
Él exulta de alegría a causa de ti, te renueva con su amor y lanza por ti gritos de alegría, como en los días de fiesta.
Lector: Palabra de Dios.
℟.: Te alabamos Señor.
SALMO RESPONSORIAL
(Is 12, 2-6)
R/. —¡Aclamemos al Señor con alegría!—
Éste es el Dios de mi salvación: yo tengo confianza y no temo, porque el Señor es mi fuerza y mi protección; Él fue mi salvación. R/
Ustedes sacarán agua con alegría de las fuentes de la salvación. Den gracias al Señor, invoquen su Nombre, anuncien entre los pueblos sus proezas, proclamen qué sublime es su Nombre. R/
Canten al Señor porque ha hecho algo grandioso: ¡que sea conocido en toda la tierra! ¡Aclama y grita de alegría, habitante de Sión, porque es grande en medio de ti el Santo de Israel! R/
SEGUNDA LECTURA
(san Pablo a los cristianos de Filipos 4,4-7)
El Señor está cerca.
Lector: Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Filipos
Hermanos:
Alégrense siempre en el Señor. Vuelvo a insistir, alégrense. Que la bondad de ustedes sea conocida por todos los hombres. El Señor está cerca. No se angustien por nada y, en cualquier circunstancia, recurran a la oración y a la súplica, acompañadas de acción de gracias, para presentar sus peticiones a Dios.
Entonces la paz de Dios, que supera todo lo que podemos pensar, tomará bajo su cuidado los corazones y los pensamientos de ustedes en Cristo Jesús.
Lector: Palabra de Dios.
℟.: Te alabamos Señor.
EVANGELIO
(san Lucas 3, 2b-3. 10-18)
El obispo, inclinándose ante el altar, reza en silencio.
Purifica mi corazón y mis labios, Dios todopoderoso, para que pueda anunciar dignamente tu santo Evangelio.
El obispo se dirige al ambón, acompañado, si procede, de ministros con incienso y cirios, y dice:
℣.: El Espíritu del Señor está sobre mí; Él me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres.
℣.: El Señor esté con vosotros.
℟.: Y con tu espíritu.
El diácono o sacerdote dice:
℣.: Proclamación del Santo Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas+++
y, mientras tanto, hace la señal de la cruz sobre el libro y luego sobre sí mismo, en la frente, la boca y el pecho.
℟.: Gloria a ti Señor.
Luego el obispo, si procede, inciensa el libro y proclama el Evangelio.
℟.: Y con tu espíritu.
El diácono o sacerdote dice:
℣.: Proclamación del Santo Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas+++
y, mientras tanto, hace la señal de la cruz sobre el libro y luego sobre sí mismo, en la frente, la boca y el pecho.
℟.: Gloria a ti Señor.
Luego el obispo, si procede, inciensa el libro y proclama el Evangelio.
¿Qué debemos hacer?
℣.: Dios dirigió su palabra a Juan Bautista, el hijo de Zacarías, que estaba en el desierto. Este comenzó a recorrer toda la región del río Jordán, anunciando un bautismo de conversión para el perdón de los pecados. La gente le preguntaba:
“¿Qué debemos hacer entonces?”
Él les respondía:
“El que tenga dos túnicas, dé una al que no tiene; y el que tenga qué comer, haga otro tanto”.
Algunos publicanos vinieron también a hacerse bautizar y le preguntaron:
“Maestro, ¿qué debemos hacer?”
Él les respondió:
“No exijan más de lo estipulado”.
A su vez, unos soldados le preguntaron:
“Y nosotros, ¿qué debemos hacer?”
Juan les respondió:
“No extorsionen a nadie, no hagan falsas denuncias y conténtense con su sueldo”.
Como el pueblo estaba a la expectativa y todos se preguntaban si Juan no sería el Mesías, él tomó la palabra y les dijo a todos:
“Yo los bautizo con agua, pero viene uno que es más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de desatar la correa de sus sandalias; Él los bautizará en el Espíritu Santo y en el fuego. Tiene en su mano la horquilla para limpiar su era y recoger el trigo en su granero. Pero consumirá la paja en el fuego inextinguible”.
Y por medio de muchas otras exhortaciones, anunciaba al pueblo la Buena Noticia.
℣.: Palabra del Señor.
℟.: Gloria y honor a ti Señor.
℟.: Gloria y honor a ti Señor.
Luego besa el libro, diciendo la oración en silencio.
Las palabras del Evangelio borren nuestros pecados.
HOMILIA
Luego se pronuncia la homilía, que es responsabilidad del nuevo obispo.
PROFESION DE FE
℟.: Creo en Dios Padre, Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Y en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor, *que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen*, padeció bajo el poder de Poncio Pilato,
fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre, Todopoderoso.
Desde allí vendrá a juzgar a vivos y a muertos. Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna.
LITURGIA EUCARÍSTICA
PREPARACIÓN DE LAS OFRENDAS
Se inicia el canto de preparación de las ofrendas, mientras los ministros colocan sobre el altar el corporal, la sangre, el cáliz, la palia y el Misal.
JUNTOS NOS ACERCAMOS
JUNTOS NOS ACERCAMOS
A ESTA MESA PARA OFRECER
TODO LO QUE TENEMOS QUE ES PARA TI.
ES NUESTRA VIDA, NUESTRA ESPERANZA,
NUESTRO DOLOR Y AMOR,
DEJA QUE NUESTRAS MANOS LLEGUEN A TI.
EL PAN QUE ES TIERRA, FRUTO Y TRABAJO
TU CUERPO YA SERÁ,
DÁNOSLO Y NUESTRA VIDA RENACERÁ.
EL VINO CONVERTIDO EN TU SANGRE
DÁNOSLO A BEBER
Y SE HARÁ FECUNDO NUESTRO DOLOR.
COMO EL PAN Y EL VINO
QUE SE TRANSFORMAN EN ESTE ALTAR,
TRANSFORMA NUESTRAS VIDAS
Y NUESTRO HOGAR.
Es recomendable que los fieles expresen su participación trayendo una ofrenda, ya sea pan y vino para la celebración de la Eucaristía, u otra donación para ayudar a la comunidad y a los pobres.
El obispo, de pie ante el altar, recibe la patena con el pan en las manos y, levantándola un poco por encima del altar, dice la oración en silencio. Luego coloca la patena con el pan sobre el corporal.
Pres.: Bendito seas, Señor, Dios del Universo, por este pan, fruto de la tierra y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros pan de vida.
℟.: Bendito seas por siempre, Señor
El obispo vierte vino y un poco de agua en el cáliz, orando en silencio.
Por el misterio de esta agua y este vino, haz que compartamos la divinidad de quien se ha dignado participar de nuestra humanidad.
Luego, el obispo recibe el cáliz en sus manos y, levantándolo un poco por encima del altar, dice la oración en silencio: luego, coloca el cáliz sobre el corporal.
Pres.: Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este vino fruto de la vid y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros bebida de salvación.
℟.: Bendito seas por siempre, Señor
Luego el obispo, profundamente inclinado, reza en silencio.
Acepta, Señor, nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humilde;
que éste sea hoy nuestro sacrificio y que sea agradable en tu presencia, Señor, Dios nuestro.
Y, si procede, inciensar las ofrendas, la cruz y el altar. Después, el diácono u otro ministro inciensa al obispoy al pueblo.
Luego, el obispo, de pie junto al altar, se lava las manos y dice la oración en silencio.
Lava del todo mi delito, Señor, y limpia mi pecado.
INVITACIÓN A LA ORACIÓN
Luego, de pie en medio del altar y de cara al pueblo, el obispo extiende y junta las manos y dice:
Pres.: Oremos, hermanos, para que este sacrificio, mío y de ustedes, sea agradable a Dios, Padre todopoderoso.
El pueblo se levanta y responde:
℟.: El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa iglesia.
℟.: El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa iglesia.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Luego, abriendo los brazos, el obispo dice la oración sobre las ofrendas;
Pres.: Ayúdanos, Padre, a ofrecerte este sacrificio como expresión de nuestra propia entrega, para que así cumplamos debidamente lo que tú mismo nos mandaste celebrar y obtengamos la plenitud de la salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.
℟.: Amén.
PREFACIO
Al comenzar la Plegaria Eucarística, el obispo abre los brazos y dice o canta:
Pres.: El Señor esté con vosotros.
℟.: Y con tu espíritu.
El obispo levanta las manos y continúa:
Pres.: levantemos el corazón.
℟.: Lo tenemos levantado hacia el Señor.
El obispo con los brazos abiertos, añade:
Pres.: Demos gracias al Señor nuestro Dios
℟.: Es justo y necesario.
El obispo, con los brazos abiertos, reza o canta el Prefacio.
Pres.: En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo Señor nuestro.
A Él que había sido anunciado por los profetas, la Virgen Madre lo llevó en su seno con amor inefable; Juan Bautista proclamó la inminencia de su venida y reveló su presencia entre los hombres.
El mismo Señor nos concede ahora preparar con alegría el misterio de su nacimiento, para que su llegada nos encuentre perseverantes en la oración y proclamando gozosamente su alabanza.
Por eso, con los ángeles y los arcángeles, y con todos los coros celestiales cantamos sin cesar el himno de tu gloria:
SANTO
SANCTUS
SANCTUS, SANCTUS, SANCTUS
DOMINUS, DEUS SABAOTH
PLENI SUNT CÆLI ET TERRA GLORIA TUA
HOSANNA, IN EXCELSIS
BENEDICTUS QUI VENIT IN NOMINE DOMINI
HOSANA, IN EXCELSIS
__________________
traducción: Santo, Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios de los Ejércitos. Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria. Hosanna en el cielo. Bendito el que viene en nombre del Señor. Hosanna en el cielo.
ORACIÓN EUCARÍSTICA
El obispo, con los brazos abiertos, dice:
Pres.: Santo eres en verdad, Señor, fuente de toda santidad; por eso te pedimos que santifiques estos dones con la efusión de tu Espíritu,
Junta las manos y traza el signo de la cruz sobre el pan y el cáliz conjuntamente,
diciendo:
de manera que sean para nosotros Cuerpo y ✠ Sangre de Jesucristo, nuestro Señor.
En las fórmulas que siguen, las palabras del Señor han de pronunciarse con claridad, como lo requiere la naturaleza de éstas.
el cual,
Toma el pan y, manteniéndolo un poco elevado sobre el altar, continúa:
tomó pan, dándote gracias, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:
TOMEN Y COMAN TODOS DE ÉL, PORQUE ÉSTO ES MI CUERPO QUE SERÁ ENTREGADO POR USTEDES.
Muestra al pueblo la hostia consagrada, la coloca en la patena y hace una genuflexión en adoración.
Pres.: Del mismo modo acabada la cena,
Toma el cáliz en sus manos y, manteniéndolo ligeramente elevado sobre el altar, continúa:
tomó este cáliz glorioso en sus santas y venerables manos; dando gracias te bendijo, y lo dio a sus discípulos diciendo:
TOMEN Y BEBAN TODOS DE ÉL, PORQUE ÉSTE ES EL CÁLIZ DE MI SANGRE, SANGRE DE LA ALIANZA NUEVA Y ETERNA, QUE SERÁ DERRAMADA POR USTEDES Y POR MUCHOS PARA EL PERDÓN DE LOS PECADOS.
HAGAN ESTO EN CONMEMORACIÓN MÍA.
Muestra el cáliz al pueblo, la coloca sobre su cuerpo y hace una genuflexión en adoración.
Pres.: Éste es el Sacramento de nuestra fe.
℟.: Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!
El obispo, con los brazos abiertos, dice:
Pres.: Así, pues, Padre, al celebrar ahora el memorial de la muerte y resurrección de tu Hijo, te ofrecemos el pan de vida y el cáliz de salvación, y te damos gracias porque nos haces dignos de servirte en tu presencia. Te pedimos humildemente que el Espíritu Santo congregue en la unidad a cuantos participamos del Cuerpo y Sangre de Cristo.
1C: Acuérdate, Señor, de tu Iglesia extendida por toda la tierra y reunida aquí en el domingo, día en que Cristo ha vencido a la muerte y nos ha hecho partícipes de su vida inmortal;
y con el Papa Bonifacio, con nuestro Obispo Tomás. conmigo indigno siervo tuyo y todos los pastores que cuidan de tu pueblo, llévala a su perfección por la caridad.
2C: Acuérdate también de nuestros hermanos que se durmieron en la esperanza
de la resurrección, y de todos los que han muerto en tu misericordia; admítelos a contemplar la luz de tu rostro. Ten misericordia de todos nosotros, y así, con *María, la Virgen Madre de Dios*, su esposo san José, los apóstoles y cuantos vivieron en tu amistad a través de los tiempos, merezcamos, por tu Hijo Jesucristo, compartir la vida eterna y cantar tus alabanzas.
Alza la patena con la hostia y el cáliz, diciendo:
Pres.: Por Cristo, con él y en él, o a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos.
℟.: Amén.
ORACIÓN DEL SEÑOR
Después de colocar el cáliz y la patena sobre el altar, el obispo dice con las manos juntas:
Pres.: Fieles a la recomendación del Salvador y siguiendo su divina enseñanza, nos atrevemos a decir:
El obispo abre los brazos y continúa con el pueblo:
℟.: PADRE NUESTRO, QUE ESTÁS EN EL CIELO, SANTIFICADO SEA TU NOMBRE; VENGA A NOSOTROS TU REINO; HÁGASE TU VOLUNTAD EN LA TIERRA COMO EN EL CIELO. DANOS HOY NUESTRO PAN DE CADA DÍA; PERDONA NUESTRAS OFENSAS, COMO NOSOTROS PERDONAMOS A LOS QUE NOS OFENDEN; NO NOS DEJES CAER EN LA TENTACIÓN, Y LÍBRANOS DEL MAL.
El obispo continúa solo, con los brazos abiertos:
Pres.: Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.
El obispo une sus manos.
℟.: Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria por siempre, Señor.
Pres.: Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.
El obispo une sus manos.
℟.: Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria por siempre, Señor.
El obispo, con los brazos abiertos, dice en voz alta:
Pres.: Señor Jesucristo, que dijiste a tus Apóstoles: "La paz les dejo, mi paz les doy", no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia, y conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad.
El obispo junta sus manos y concluye:
Pres.: Señor Jesucristo, que dijiste a tus Apóstoles: "La paz les dejo, mi paz les doy", no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia, y conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad.
El obispo junta sus manos y concluye:
Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
℟.: Amén.El obispo, de cara al pueblo, extendiendo y juntando las manos, añade:
Pres.: La paz del Señor esté siempre con todos vosotros.
℟.: Y con tu espíritu.
Pres.: La paz del Señor esté siempre con todos vosotros.
℟.: Y con tu espíritu.
SALUDO DE PAZ
Luego, si procede, el diácono o obispo dice:
℣.: Hermanos y hermanas, Démonos fraternalmente la paz
℣.: Hermanos y hermanas, Démonos fraternalmente la paz
Y cada uno, según la costumbre del lugar, se manifiesta entre sí paz, comunión y caridad; el sacerdote da la paz al diácono y a los demás ministros.
FRACCIÓN DE PAN
El Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor Jesucristo, unidos en este cáliz, sean para nosotros alimento de vida eterna.
Mientras tanto canta:
AGNUS DEI
AGNUS DEI,
QUI TOLLIS PECCATA MUNDI,
MISERERE NOBIS.
AGNUS DEI,
QUI TOLLIS PECCATA MUNDI,
MISERERE NOBIS.
AGNUS DEI,
QUI TOLLIS PECCATA MUNDI,
DONA NOBIS PACEM.
__________________
traducción: Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, ten misericordia de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, ten misericordia de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, danos la paz.
Luego, el obispo, con las manos juntas, reza en silencio.
El obispo hace una genuflexión, toma la hostia en la mano y, levantándola un poco por encima de la patena o cáliz, dice en voz alta, de cara al pueblo:
Pres.: Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor
℟.: Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya
bastará para sanarme.
COMUNIÓN
El obispo, de cara al altar, ora en silencio y comulga con reverencia con el Cuerpo de Cristo.
Luego, sostiene el cáliz y ora en silencio; y participa reverentemente de la Sangre de Cristo.
Mientras el obispo comulga el Cuerpo de Cristo, comienza el canto de Comunión.
ANTÍFONA DE COMUNIÓN
Sin embargo, si no se canta, la antífona que aparece en el Misal puede ser recitada por los fieles, o por algunos de ellos, o por un lector, o por el propio sacerdote después de haber recibido la Comunión y antes de dar la Comunión a los fieles:
℣.: Digan a los que están desalentados: sean fuertes, no teman, nuestro Dios viene y nos salvará.
Luego, toma la patena o copón, se acerca a los que están por comulgar y muestra la hostia un poco elevada a cada uno de ellos, diciendo:
℣.: El cuerpo de Cristo
El que recibirá la comunión responde:
℟.: Amén.
Y comulga.
℟.: Amén.
Y comulga.
Mientras se realiza la purificación, el obispo reza en silencio.
Haz, Señor, que recibamos con un corazón limpio el alimento que acabamos de tomar, y que el don que nos haces en esta vida nos sirva para la vida eterna.
Entonces el obispo puede volver a la silla. Es aconsejable observar algún tiempo de sagrado silencio o recitar un salmo u otro cántico de alabanza.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Luego, junto al altar o a la silla, el obispo, de pie, de cara al pueblo, dice con las manos juntas:
Pres.: Oremos.
Luego, el obispo, con los brazos abiertos, dice la oración:
Señor y Dios nuestro, imploramos tu clemencia para que la fuerza de este alimento divino, liberándonos de todo pecado, nos prepare para la celebración del nacimiento de tu Hijo. Que vive y reina por los siglos de los siglos.
℟.: Amén.
RITOS FINALES
BENDICIÓN FINAL
Si es necesario, se deberán realizar comunicaciones breves al pueblo.
Luego se dice adiós. El obispo, de cara al pueblo, abre los brazos y dice:
℣.: El Señor esté con vosotros.
℟.: Y con tu espíritu.
℣.: El Señor esté con vosotros.
℟.: Y con tu espíritu.
℣.: Y la bendición de Dios todopoderoso, del Padre+, del Hijo + y del Espíritu Santo+, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre.
℟.:Amén.
℣.: Pueden ir en paz.
℟.: Demos gracias a Dios.
Luego el obispo besa el altar en señal de veneración, como al principio. Habiendo hecho la debida reverencia ante los ministros, se marcha.
ANTÍFONA MARIANA
SALVE, REGÍNA, MATER MISERICÓRDIÆ: VITA, DULCÉDO, ET SPES NOSTRA, SALVE. AD TE CLAMÁMUS, ÉXSULES FÍLII HEVÆ. AD TE SUSPIRÁMUS, GEMÉNTES ET FLENTES IN HAC LACRIMÁRUM VALLE. EIA ERGO, ADVOCÁTA NOSTRA, ILLOS TUOS MISERICÓRDES ÓCULOS AD NOS CONVÉRTE. ET JESUM, BENEDÍCTUM FRUCTUM VENTRIS TUI, NOBIS POST HOC EXSÍLIUM OSTÉNDE. O CLEMENS: O PIA: O DULCIS VIRGO MARÍA.
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traducción: Dios te salve, Reina y Madre de Misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva. A ti suspiramos gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea pues, Señora abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. Oh, clemente. Oh, piadosa. Oh, dulce Virgen María.
